Artículo Nº 06 2010
Ps. Javier Bautista Soto.
Docente de UNCP - Huancayo
Facultad de Educación
Teléfono 964936008 – 248237
EMAIL: jbautista225@hotmail.com
BENEFICIOS DE LA TERAPIA DEL OLVIDO Y DEL PERDÓN
Como psicólogo que soy, siempre he observado que las personas se enferman más de lo debido cuando experimentan un problema emocional y/o existencial. Bueno en realidad somos humanos y es parte de nuestra vida, en ocasiones, sufrir. El sufrimiento en sí no es malo. Sólo es malo cuando lo tomamos desde un punto de vista negativo y no nos damos opción a mirarlo desde el otro extremo: el positivo. Si rescatamos lo positivo de nuestro sufrir nos vamos a dar cuenta que éste nos hace madurar para la vida, nos permite ser más duros y más fuertes para afrontar lo que a futuro la vida nos depara. Puedo yo afirmar que cuando más suframos, y a menor edad, entonces nos prepararemos mejor para la vida. ¿acaso debemos exponer a nuestros hijos al sufrimiento?. NO, por supuesto que NO. Y no seamos muy ligeros en interpretar lo que yo afirmo. Si se trata de nuestros hijos, tenemos que entender que nosotros no tenemos que exponer al sufrimiento a nuestros hijos para que sean más fuertes. No, no es así. La vida misma se va a encargar de ello y nosotros tenemos que estar preparados, ESO SÏ, para enseñarle como afrontar ese problema en ese instante y recordarle que en la vida hay ocasiones que es así, que hay cosas que no dependen de uno y sólo se dan. Lógicamente si nuestros hijos aprenden esto les aseguro que desarrollará mejores instrumentos personales para afrontar la vida. En conclusión, desarrollará mejor tolerancia a las frustraciones. Esto último, es precisamente uno de los causales donde se entiende el sufrimiento en demasía y el suicidio. ¿tiene la autoestima algo que ver con esto?. Por supuesto que SI. Pero una autoestima bien entendida y mejor practicada. “NADIE TIENE AUTOESTIMA A MENOS QUE DEMUESTRE LO CONTRARIO”. Es decir, cuando alguien, de una escala del 01 al 10, se califica que tiene 09 en autoestima no le creas. Si alguien dice que se quiere mucho, se valora y respeta, no le creas a menos que durante algún tiempo en sus actitudes y conductas demuestre que es cierto. Lo que pretendo decir, es que la autoestima como se ha venido pregonando es dañino. La autoestima no es decir lo que yo pienso, siento y creo de mí, sino que tengo que demostrarlo en mis conductas diarias. Por ejemplo, si yo soy impuntual ¿tengo autoestima? Pues NO. Por que la autoestima es brindar una imagen buena en la sociedad y algo tan simple como la puntualidad es importante. La autoestima no es mero conocimiento, sino PRACTICA constante para adquirirla. Aquí es bueno aclarar que algunas frases que se han venido utilizando constantemente para elevar la autoestima en vez de ayudar han sido nefastas para lograr la misma. “Primero yo, segundo yo y tercero yo”……”para amar a los demás primero tengo que amarme a mi mismo, ya que yo no puedo dar lo que no tengo”. Lo absurdo es pensar que primero tengo que tener para dar. Me pregunto, ¿si nunca me amo entonces mis hijas y esposa están condenadas a que nunca las ame”. ………¿creen realmente que es así?. PUES NO. El amor a sí mismo se desarrolla practicándolo constantemente con el ser que pretendo amar. Es decir, si quiero darle amor a mi hijo lo único que tengo que hacer es practicarlo con él, si quiero darle amor a mi esposa lo único que tengo que hacer es practicarlo con ella. Por tanto, los únicos jueces que determinan que yo sé amar, no soy yo, sino ellas que sienten mi amor. …….¿no entiendo aún?. …….Por ejemplo, si yo quisiera a mis 30 años empezar a jugar basket, ya que nunca lo he hecho, lo primero que tendría que hacer según la lógica simple es comprarme muchos libros de jugadas, de reglas, de “mañas” del basket y una vez que me he leído muchos libros por fin me digo ¡“ya soy buen basketbolista”¡. ¿Creen que es así?. No, no es así……….. ¿pues que faltó?...... A mi parecer la práctica y el entrenamiento constante, ya que los libros sólo te dan la teoría pero sin práctica no haces nada. Y La autoestima se aprende así. Si yo leo diez libros de autoestima y luego me voy al Tibet a meditar con el Dalai Lama, ¿eso me asegura tener buena autoestima?. No. Entonces lo que me falta es precisamente entrenarme en la autoestima y que mejor que los demás sean con quienes me entreno diariamente. En conclusión, si alguien te dice que tiene buena autoestima, pues no le creas. Sólo mira a las personas en sus actos y actitudes y entenderás tú si él tiene o no autoestima. Tú serías un buen juez para el otro y el otro para ti.
“Recuerda, la autoestima no evita que suframos, sino que la autoestima hace que nosotros con más prontitud superemos esa adversidad.”
Si tu pareja se aleja de ti, sufre un tiempo y después simplemente agradécele haberte hecho vivir buenos momentos en la vida mientras que estaban bien. Y perdona y olvida.
¡Olvidar¡. ….. Si olvidar y perdonar.
1.- ¿Qué es olvidar y para que sirve?
Olvidar es una de las funciones naturales de la memoria, que sirve para descargar de la conciencia, en primer lugar, rutinas ya aprendidas, y en segundo lugar, el dolor que nos causamos al recordar, ciertas experiencias penosas. En el primer caso, esas experiencias se convierten en aprendizaje automático para uso inconsciente, por ejemplo cuando aprendemos a manejar un auto o una bicicleta o alguna tabla aritmética. El conocimiento se convierte en parte espontánea de uno. En el segundo caso, nos abre la puerta del control y perdón interno, a nosotros mismos. Por haber paralizado nuestra evolución y oportunidades de vivir en paz y tranquilos. Pudiendo tomar las cosas, como de quien vino y hasta reímos de nuestra escasa sabiduría, y haber permitido guardar una actitud de avinagrado resentimiento por tanto tiempo.
“Recordar es volver a vivir y olvidar es recordar sin sentir”.
Aunque esta afirmación, parezca poética, es una verdad muy simple y práctica. Recién cuando olvidamos, podemos controlar sin esfuerzo nuestras emociones y reacciones. Entonces logramos conectarnos con nuestra gran capacidad para perdonar que es muy grande, porque somos un espíritu que mora en este cuerpo físico que sufre. Descubrirá que errar es humano y perdonar nuestros errores es divino.
Y si el proverbio lo dice, será porque hay algo de cierto. Sólo así podremos volver a arriesgarnos, con fe y esperanza en que si nos vuelve a pasar. Será muy distinta nuestra actitud y no nos afectará más de lo debido. YA APRENDIMOS.
Olvidar, también sirve para recuperar nuestra habilidad para aprender, discriminar y seleccionar nuestras respuestas ante situaciones futuras; para actuar con madurez, sabiduría, altura y resignación frente a la adversidad. Aunque muchas veces nos sorprenderemos de nuestras nuevas respuestas, sin saber de donde las sacamos. También sirve para perdonar nuestros errores, y darnos a plenitud. Y el perdón empieza con uno mismo, sin culpas, sin remordimientos sin sentirlo. Como quien dobla la esquina y por extensión, podremos perdonar a otros sus agravios y carencias de sabiduría. Recordemos la petición de Cristo a su padre:
Olvidar, también sirve para recuperar nuestra habilidad para aprender, discriminar y seleccionar nuestras respuestas ante situaciones futuras; para actuar con madurez, sabiduría, altura y resignación frente a la adversidad. Aunque muchas veces nos sorprenderemos de nuestras nuevas respuestas, sin saber de donde las sacamos. También sirve para perdonar nuestros errores, y darnos a plenitud. Y el perdón empieza con uno mismo, sin culpas, sin remordimientos sin sentirlo. Como quien dobla la esquina y por extensión, podremos perdonar a otros sus agravios y carencias de sabiduría. Recordemos la petición de Cristo a su padre:
"Señor, perdónalos porque no saben lo que hacen." Lo cual nos enseña que muchos agravios son absolutamente carentes de intención en primer plano. En el caso, los soldados solamente obedecían órdenes, de quienes veían en el místico, una figura que amenazaba a sus afanes de poder y de control político, económico y religioso del pueblo judío.
Sin embargo, para poder perdonar; es preciso primero, olvidar la emoción que acompaño a la experiencia dolorosa. Tenga presente que no son los hechos los que nos hacen sufrir, sino el significado que les dimos, como oímos y vimos los acontecimientos.
Eso es nuestra experiencia y esta se puede cambiar, se puede aprender a no participar en ella. Solo entonces su recordar será neutral, un contemplar a distancia sin juzgar, sin criticar ni comparar o compadecerse de uno mismo; sin pena, sin cólera, temor o cualquier otra emoción. Entonces descubrirá la paz y tranquilidad que tanto necesita. Cuando llega ese momento
Ud. sentirá la fuerza de su espíritu y le sorprenderá como actúa, independientemente de sus convicciones religiosas. Las tenga o no. Aunque sea ateo o agnóstico. El humano mecanismo igual funciona en todos. Como lo leeremos a continuación, en el desarrollo de las próximas preguntas, líneas abajo.
Ud. sentirá la fuerza de su espíritu y le sorprenderá como actúa, independientemente de sus convicciones religiosas. Las tenga o no. Aunque sea ateo o agnóstico. El humano mecanismo igual funciona en todos. Como lo leeremos a continuación, en el desarrollo de las próximas preguntas, líneas abajo.
“El perdón redime y te libera de experiencias negativas que te pueden enfermar. No hay necesidad de decirle al ser que te dañó que lo perdonas, el perdón es personal y uno lo da de corazón”
2.- ¿Qué queremos olvidar?
Hay momentos en la vida en que queremos olvidar lo que nos pasó. Sobretodo cuando fuimos víctimas de una humillación, una ofensa, la ingratitud de un abandono, una injusticia, una traición o cuando sufrimos la separación o la perdida de un ser querido. También queremos olvidar, lo que dijimos o hicimos, que nos llena de vergüenza, confusión, culpa o remordimiento. Si no he considerado lo que Ud. Quiere olvidar, hágamelo saber.
3.- ¿Qué hace doloroso el recuerdo?
Cuando nos reprochamos a nosotros mismos, se reaviva la emoción con que recordamos la experiencia en el presente, así como las reacciones corporales que acompañan a la emoción, por ejemplo: tensiones musculares, opresión, palpitaciones, sudoración, enrojecimiento, boca seca y otras emociones como desasosiego, decepción, culpabilidad, impotencia, indignación, cólera o resentimiento, siendo esta última la más desapercibida, subterránea y clandestina de todas. Y la que más daño hace; porque produce enfermedades crónicas: como el asma, artritis, varices, hipertensión, alteraciones del ciclo menstrual, abortos, algunos cánceres. Hernias prolapsos. Hasta tendencias adictivas. Entre otras.
4.- ¿Cuándo queremos olvidar ?
Cuando experimentamos nuevamente las desagradables reacciones corporales de la emoción que acompañan al recuerdo doloroso. Limitan nuestras relaciones sociales, de pareja, estudio, trabajo o familia. Como consecuencia, de esta limitación, nos sentimos desprotegidos, nos volvemos inseguros y faltos de confianza para desenvolvernos. Nos sentimos observados y merecedores de alguna crítica o reproche. Particularmente, cuando la reacción corporal se convierte en algo incontrolable como enrojecer, transpirar, temblar o no poder hablar. La única solución que se nos ocurre, es evitar a como de lugar, el desencadenante de nuestra tensión. Este desencadenante muchas veces nos parece ilógico y absurdo, como es en el caso de las fobias específicas: a los espacios cerrados, las alturas, las aglomeraciones, a ciertos animales o las otras.
Las fobias sociales cuyo centro es sentirse observado y criticado. En ambas la fuerza de nuestra convicción, de estar ante una situación amenazante, supera a nuestra fría razón. Que no nos tranquiliza. Y no hay edad para dejar de sufrirlas.
5.- ¿Cuándo dañan los recuerdos ?
Cuando a partir de una experiencia dolorosa, "generalizamos" sus alcances y concluimos: si me pasó una vez, siempre me sucederá y no estoy dispuesto a soportarlo. Entonces queremos controlar, que en el futuro vuelva a suceder y "nos anticipamos" con frases que empiezan así: Y si de repente: …… (me sonrojo; transpiro; me engañan; juegan otra vez con mis sentimientos; me da la crisis; me muero asfixiado, del corazón ó de un derrame; paso la vergüenza de…, hago el ridículo, y otras tantas más.) La solución inmediata es " evitar " y así sin cuenta darnos, recortamos nuestra existencia.
Nuestro futuro se torna obscuro y sombrío. Ya que se limitan las posibilidades de realizarnos socialmente, encontrar una pareja, lograr un buen empleo ó seguir estudiando. Muchas veces, sentirme limitado degenera en a alguna enfermedad física, algún dolor, o una perturbación de nuestra función sexual. (Impotencia, eyaculación precoz, anorgasmia, entre otras)
6.- ¿Qué pasa cuando no olvidamos ?
Nos volvemos intolerantes, maledicientes y resentidos, renegamos de nuestra suerte, nos sentimos víctimas de los otros. Acumulamos culpas, cóleras y amarguras; nos deprimimos, ya que vivimos insatisfechos y disconformes; impedidos de encontrar paz, tranquilidad y perdón. Nos sentimos mal por dentro y aunque estemos rodeados de gente, nos sentimos profundamente solitarios. Lo peor de todo, es que envejecemos más temprano. Aún siendo jóvenes todavía.
Envejecemos -es oportuno saberlo- cuando creemos que ya lo sabemos todo y que no hay nada nuevo que aprender en esta vida. En suma, todo esto nos impide crecer en nuestra espiritualidad, solidaridad, amor y otros valores elevados; indispensables para ser amables compañeros de ruta como amigos, padres o cónyuges; tanto como para trabajar con alegría, creatividad y gratitud por esta tierra que nos vio nacer
7.- ¿Cómo hacemos para no olvidar? (y que nos perjudica)
Cuando algo desagradable nos sucede, la cúspide del hecho ingrato dura segundos, a veces minutos. Sin embargo, los minutos, horas, días y años que escuchamos en nuestro interior, la interpretación que dimos al hecho. Nos hace volver a sentir y a actuar lo vivido, como si recién hubiera pasado. Cada día que pasa, fijamos más el recuerdo y muchas veces lo amplificamos. Imaginando lo que dirán de nosotros, nuestros conocidos si se enterarán o caemos en la trampa de la comparación, con otros o con nosotros mismos, cuando en el pasado vivíamos tiempos felices. De esta manera, sin darnos cuenta, rumiamos nuestros resentimientos. Y enfermamos más.
Otras veces, buscando consuelo, comprensión o exculparnos contamos a gentes inexpertas nuestro drama, con lo cual, sin saberlo, lo fijamos más.
Por otra parte, frecuentemente sucede, que cuando guardamos nuestro drama en secreto, tenemos la sensación de que los demás lo notan, que hasta lo leen en nuestra mirada o gestos. Entonces luchamos por ocultarlo y no trascienda, y esa lucha nos debilita aún más y contribuye a encerrarnos en la experiencia del pasado. Y es así como hacemos para no olvidar.
8.- ¿Cómo guarda el cerebro los recuerdos?
Independientemente de su contenido. El cerebro archiva la información en "procesos". Un proceso es una secuencia, algo así como los pasos de una receta. Llegando a identificarse, que "las emociones" que dan sentido a la concepción del mundo personal del sujeto, se guardan en sistemas de representación sensorial. Mientras que la calidad con que calificamos a la experiencia de grata o ingrata, se fija con palabras, es decir en sistemas de representación verbal. Lo cual, ya es técnico y requiere de un entrenamiento personal para borrarlos de nuestro cerebro.
9.- ¿Cómo hace el cerebro para olvidar los recuerdos que lastiman?
Los recuerdos frescos o no borrados, son grabados como una película en colores, de la que somos protagonista. A medida que olvidamos, la película se torna en blanco y negro, nos convertimos en observadores, las escenas se desenfocan y tomamos distancia, de nuestra manera como calificamos lo vivido. Y así llega un momento, en que contemplamos la experiencia. Dejamos de participar en ella y ya no la sentimos. El tiempo para olvidar es muy personal y es involuntario. Sin embargo, se puede acelerar el proceso del olvido.
10.- ¿Cómo podemos acelerar el tiempo de olvido?
Enseñándole a modificar su película personal. No es importante que cuente el contenido de su película sino como aparece en su memoria. En ese espacio virtual de lo "imaginario" y que se guarda en nuestros archivos de memoria.
Ese espacio virtual es una realidad inmediata. Verifíquelo ahora.
Desplácese a otro ambiente físico. Cierre los ojos y recuerde lo que acaba de leer. No solo lo vera, también oirá sus propios pensamientos como comentarios sobre lo que leyó y los ruidos que acompañaron a la experiencia de leerme.
Solo requiere relajarse, confiar en dejarse guiar y jugar a "Cómo seria si distorsionara mi recuerdo y dejara de participar en el como me lo pide este Dr." Todas las intervenciones, están encaminadas a propiciar ese olvido de alguna parte de su experiencia, para lograr cambiar su historia personal.
No se pueden cambiar los hechos, pero si su experiencia de ellos. Es decir, como los interpreto, como oyó y como vio lo que sucedió. Descubrirá como liberarse del recuerdo que lastima y limita
Que tengas buenas reflexiones y hasta un nuevo artículo
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