jueves, 18 de agosto de 2011

EL HOMBRE ES INFELIZ, SE ENFERMA Y7 MUERE PORQUE QUIERE

ARTICULO Nº 01  2010

EL HOMBRE  ES INFELIZ, SE ENFERMA Y MUERE POR QUE QUIERE
Psic. Javier Bautista Soto
Facultad de Educación UNCP – Huancayo
Clínica Psicológica “VOLVER A VIVIR” - Huancayo
Tf.   248237  – 964936008.
EMAIL: jbautista225@hotmail.com


                   De un tiempo a esta parte somos testigos directos e indirectos del crecimiento  de enfermedades normales y terminales. La gente vive infeliz y  en muchas ocasiones no saben por qué. Por lo general, visitan médicos generales y especialistas y sin embargo, a pesar del tratamiento, siguen  igual. No se explican por qué no reaccionan favorablemente al tratamiento. Muchas veces somos testigos de gente  que vive y andan por la vida como si la hubiesen “desenchufado” de la  realidad: apáticos, desmoralizados, cabizbajos, meditabundos y abúlicos. Se les percibe como si fueran conformistas (pero no lo son). Muchos los tildan de mediocres (peor aun no lo son) y en muchas de las  instituciones  los etiquetan de  no identificados, ya que n o “hacen mucho” o cumplen con lo que se les encomiendan. Es fácil, obviamente, dar un diagnostico de este tipo, el sentido común lo puede hacer. Pero si vamos más allá a un plano más profesional y “científico”, veremos estas  formas de vivir la vida como una enfermedad del “alma” y psicológica.  La  OMS señala que el mal del siglo va a ser la depresión y el estrés, que tendrá como consecuencia un sinfín de manifestaciones corporales que se conocen como  síndromes conversivos, enfermedad psicosomática y mas técnicamente  trastorno disociativo.

            De hecho, pienso que nadie quiere ser infeliz, enfermar o morir, pero n o hace nada tampoco por prevenirlo. La mayoría, por no decir todos, no sabe vivir. Sólo “sobrevive”.la personas no buscan ayuda profesional para encontrar una mejor forma de vivir su circunstancia  y las de sus seres queridos. La  gente no lee. Y si lee no lo aplica. Esto de alguna manera explica de por que  desde  hace algunos años se encuentra mucha literatura en  el medio sobre temas de autoayuda, autorrealización, métodos de llevarse bien con uno mismo, etc. Miles de esos libros y talleres nos inundan cada día, pero creo que si en realidad uno de ellos sirviera y/o o se aplicara a cabalidad no habrían tantos.  El ser feliz o estar bien con uno mismo sólo depende de la actitud que   tomemos frente a la vida. Hay algunos que  deciden ser feliz a pesar de las circunstancias y otros sólo  deciden ser infelices amargándose la vida  fijándose en la vida de los demás y comprándose.

        La actitud es la forma de actuar que tenemos frente  a una persona, circunstancia o cosa. Esto nos impulsa a  asumir una conducta frente a la vida. Por tanto,  la mayoría en su ignorancia escoge lo que le hace bien o mal, lo hace feliz o infeliz.

        Por ejemplo, José un empleado estatal hace buen tiempo asume una actitud positiva frente a la vida. Siempre se le ve sonriendo a pesar  de que le pueda llegar un memorándum y a pesar que su sueldo  no es el que merece para vivir como quisiera. Esta actitud despertó la curiosidad de algunos y la envidia de muchos. La gente no soporta la idea de  que alguien pueda ser feliz, es inconcebible para la gran mayoría. Un día un grupo se le acercó, ya no podían aguantar la curiosidad y le preguntaron:
-       hey, José, cómo haces  para estar todos los días contento y “feliz”.
-       ¡por qué?- preguntó el atribulado José.
-       No  sé vemos que  a  pesar de que tu trabajo es de limpieza, y ganas un sueldo mucho inferior al Mio y que en oportunidades a drede te hemos mandado un memorándum, sigues mostrándote feliz.
Un poco confundido José, pero seguro en lo que iba decir, decidió compartir  su actitud y decisión frente  ala vida.
- miren muchachos, hace mucho decidí que sólo voy a vivir 60 años bien y si pasó los 60 años  de repente viviré  enfermo achacoso o quejándome de algo. Entonces decidí no desperdiciar ningún momento de mi vida y  aprendí a vivir cada momento de la vida por que es algo que no se va a repetir nunca. Cada mañana, me levanto  de mi cama, me miro al espejo y me miro a mis ojos y me pregunto  -   “José, de ti depende el día escoges ser feliz o infeliz?”
Y yo muchachos escojo ser feliz a pesar de las circunstancias negativas que me presente el día. Inclusive he aprendido a    gozar mis sufrimientos y lo veo como una forma de ser más duro, maduro y  sacar carácter y tolerancia. Sé que uno de ustedes me ha mandado un memorándum injustamente, pero yo decidí no molestarme y seguir, ya que yo tengo la seguridad que no me  comporte mal. Sólo yo permito que alguien penetre en mi  en forma negativa. Es mas muchachos, cuando a mi me preguntan  ¿y, como estás?  ¿Cómo te va?   Cómo te trata la vida? Respondo en forma convencida y rotunda  “BIEN”. Y esto a mucha gente le molesta. Recuerdo que3 una vez cuando di esa respuesta, alguien me dijo,   “pero como puedes estar bien y contento si sabemos que tienes problemas  económicos y por ende con tu pareja”  - si les dije, pero  a pesar de  ello “YO   ESTOY BIEN”. Me da mucha pena que la gente tiene la mala costumbre de responder siempre  “MAS  O MENOS” y  he entendido que  cuando alguien escucha esa respuesta  se siente bien. Es decir, la gente no soporta  saber que alguien está bien. Quiere saber que alguien está mal o mas o menos para sentirse que no es el único desdichado en este mundo.

             Por otro lado están los malhumorados, los renegados , los resentidos, los que constantemente miden sus “éxitos” comparándose con los demás. Los que les molesta que alguien triunfe y siempre están  pendientes de sus logros y fracasos. Mas aún, hay peores y son aquellos que están constantemente en la pesca de los defectos de los demás, y dicho sea de paso siempre lo encuentra ya que el ser humano es falible y esta hecho de  defectos y virtudes. Estos son los que no soportan  las fallas de los demás y buscan oportunidades como estas para hablar mal de  ellos y si pudieran  sacarlos del trabajo o indisponerlos frente al jefe. Lo peor que el jefe les hace caso. Hay jefes mediocres que se dejan llevar por el comentario de los demás. Pero también hay los buenos, los  estables los que son humanos y sólo atina a hablar con el mejor de sus elementos que es el trabajador. Estos buenos jefes, no se llevan bien  con los que “chismean”, sino que empiezan a cuidarse de él  (o ellos). Al menos conoce con quien trabaja y a futuro serán sui cuchillo. El que siempre  está en la pesca de los defectos de los demás vive tanto la vida de los demás  que descuida la suya y descuida su trabajo. En una oportunidad cuando yo estaba reunido con mi jefe inmediato superior, entró a la oficina una empleada acusando a otro empleado de su impuntualidad y otras irresponsabilidades más  que supuestamente cometía el empleado en mención. El jefe le agradeció su preocupada “fiscalización”, y sólo atinó a afirmar y preguntar: “Mi estimada  Carmen, soy consciente que Ud. se preocupa mucho por la institución y se lo agradezco. Sin embargo, ¿quisiera saber en qué  momento Ud. trabaja si siempre la veo preocupada por las conductas de las demás?.  Estas personas siempre viven mal. No soportan la idea que otra persona sea falible y se comporte mal, ya que le hacen recordar su propia mediocridad. Y esto constantemente sólo le genera frustración, odio y posterior agresividad y aislamiento social. Ya que tarde o temprano siempre acaba solo (a). Todos se van a alejar de él (ella) ya que tendrán mucho cuidado en hacer comentario  delante de él para evitar un malentendido.  

              Estas personas que viven así finalmente acaban enfermándose. Por ejemplo, una vez escuche que alguien se quejaba mucho de su mujer: es mediocre, no tiene sentido común, es tarada, floja etc.  Y lo único que atiné a decirle “no critiques el juicio de tu mujer por que mira q quien llegó a escoger”. Nunca más se quejó de su mujer, al menos delante de mí.

                  Hay otros que viven en eterno odio, y hay varias anécdotas vivenciales lo mal que afecta el alma y el cuerpo de las personas para  explicar loi mal que  esto afecta en el cuerpo:
              “ en una ocasión una mujer fue mordida por un perro rabioso. Por causa de su demora, llegó tarde para recibir la atención médica correspondiente, trágicamente, su caso estaba perdido. Y se le comunicó a la mujer la gravedad de su condición. Una mañana el médico la encontró escribiendo, y le preguntó:
-¿Qué está haciendo, señora? ¿Está escribiendo su testamento?
-No -respondió la mujer-, ¡estoy haciendo la lista de las personas a quienes deseo morder antes de morir!
               Verdadero o no el incidente, cabe la pregunta: ¿Cómo puede haber personas que  abriguen tanto odio durante su vida, y que se vayan con él a la tumba?

       Asimismo, en una conferencia donde se hablaba del “odio y otros malos  sentimientos humanos”, el  ponente pidió que si alguno de los presentes no tenía ningún odio en su corazón, se pusiera de pie. Y sólo un anciano, de 80 años  aparentemente,  se puso de pie.
-  "¿De veras que usted no odia a nadie?" preguntó el ponente.
-  "De veras", contestó resueltamente el anciano
-  ¿Y cómo lo ha logrado?"
-   "Bueno -dijo el anciano con una sonrisita de triunfador-, todos los canallas que me hicieron algún mal y les deseé la muerte algún día,  YA ESTAN MUERTOS".
        ¡Cuán difícil es mantener el corazón libre de todo mal sentimiento! Sino te limpias de ello, entonces el corazón se convierte en un triste basural de maldad.
       
         Recuerden, cuando odiamos  dejamos que nuestros enemigos controlen nuestras vidas,  porque mediante nuestro odio, ellos manejan nuestros sentimientos y pensamientos. Incluso, intervienen en nuestra salud: alteran nuestra  presión arterial y nos roban el bienestar general.

             El odio cuesta grandes sumas de gastos médicos y farmacéuticos, reduce el rendimiento laboral e intelectual y lesiona las relaciones interpersonales  y familiares.
    
               El odio consume al consumidor, es decir, a quien lo cultiva y retiene en su corazón. El que odia, siempre es perdedor. El amor fraternal, en cambio, siempre es ganador.
 
                Recuerdo que una hermosa mujer fue atacada de una terrible enfermedad de la piel. Como resultado, se sentía tan abatida que ni siquiera salía a la puerta de su casa. Muchos médicos ya la habían tratado, pero todo parecía en vano.
     
                 Una tarde, mientras un nuevo especialista conversaba con ella en su casa, notó que se puso muy nerviosa al mirar hacia la calle a través de la ventana.
-     "¿Qué le sucede, señora?" le preguntó el médico.
          Y la señora le contestó airada:
-     "¿Ve aquella mujer? La odio hasta la muerte. Si pudiera, la mataría".
         El médico, dando entonces un suspiro de alivio, le dijo así a la paciente: -    -     "Ya era hora, señora. Acabo de descubrir la raíz de su enfermedad. La descomposición de su sangre se debe al profundo odio que usted abriga en su corazón. Haga las paces con su vecina, y ya no necesitará volver a consultarme".
       Cuando la mujer se armó de valor y arregló las cosas con su vecina, su enfermedad desapareció.

      Finalmente, recuerda y nunca lo olvides,  cuando uno decide odiar a morir a alguien es como si tomara el veneno para que le haga el efecto al otro y muera.   ¿Quieres vivir así?. Yo no.

           Hace mucho tiempo aprendí a ser tolerante con los demás. Honestamente, cada quien escoge la forma en que ha de vivir. Sólo intervengo cuando me incumbe directamente  los problemas de los demás: mis padres, esposa e hijos. después intervengo si  hacen que me incumba: amigos o paciente. ¿por qué tengo que vivir los problemas de los demás?. No creen que en estos tiempos estamos tan abrumados con problemas personales y demás para  entrometernos en problemas que no n os invitan. El mundo no es según tú. Y es más el mundo sin ti seguirá dando vueltas como lo ha hecho hasta ahora.
          
           Cuando la persona pierde la brújula y el sentido que tiene su vida entonces debe acudir por ayuda. La gran mayoría de personas son reacias a recibir ayuda y  creen que solos pueden hacerlo y se atreven. Esto de hecho no está mal, sería bueno que cada uno tenga la oportunidad de resarcirse personalmente ante la vida y los demás. Empero, si las personas no van, por no verse vulnerable, descubiertas, falibles y mostrarse débiles y que fracasaron en el intento y el orgullo les embarga, entonces estas son las que se enferman y, pero aún, las que enferman a los  que están a su lado. Es como la coadicción  y la codependencia. El que toma licor y se drogan  no es el que sufre sino los que viven con  él.
                 ¿Hay alguna manera de ser feliz a pesar de las circunstancias?. Por supuesto, siempre hubo la manera de ser feliz. El problema es que la gente no se decide a hacerlo.
-       ¿Cómo  que no se decide a hacerlo? ¿Acaso le gusta ser infeliz y enfermar?
-       Aunque parezca  irónico SI.  Pero no es por que sea masoquista sino que aprendió a vivir con desesperanza y fatalismo.  Creen que fueron destinados para sufrir y se conforman con  compensarse económicamente bajo el pretexto que con dinero uno lo supera todo. Y se abocan a conseguirlo y es  su único objetivo. Y en este vivir egoísta arrastran a todos los que estén a su lado, empezando por la esposa y después por los hijos y así sucesivamente hasta en el trabajo.
-       ¿y ante un mundo tan negativo existe alguna solución?
-       Por supuesto, pero siempre y cuando la gente  decida hacerlo.  Si una persona está convencida  que desea cambiar lo hará sino no lo hará. Para ello,  primero tiene que aceptar que está mal, como el alcohólico, que para empezar su cambio necesita  saberse convencido que es alcohólico. Hay una condición para ello…
-       ¿cuál es la condición?
-       Que él cambie por  él mismo y no por su esposa, hijos y otros en general. El cambio tiene que ser personal.  Y si necesita la ayuda de alguien no debe ser alguien quien le diga que es lo que tiene que hacer,  sino alguien que le ayude a descubrir cómo hacerlo y  que crea en él.  La ayuda debe provenir de alguien que crea en el cambio a pesar de lo que ha hecho y lo acepte tal cual es sin censuras. Y por ultimo el  que ayuda debe estar convencido que el hombre es bueno por naturaleza y  tiende siempre  a ser  siempre  mejor.
-       ¿un psicólogo?
-       Si, en primer lugar. También puede ser una persona con experiencia y estabilidad emocional  necesaria para ser consejero.
-       Los curas, ¿podrían ayudar?
-       Si, un pastor  o un cura puede ayudar, sólo que debe ser alguien que no juzgue ni  reprima y menos censure.
-       ¿cualquier psicólogo’
-       No cualquiera, sino uno que sea reconocido y en el mejor de los casos recomendado. Alguien que tú sientas su vocación de servir y no te censure a la primera, alguien  que no empiece a conceptuar tu mal sino a entenderlo y vivirlo contigo y haga que tú mismo descubras tu propio camino para mejorar y no te dirija la vida. Recordemos que el mal del que hablamos es emocional, sentimental y  espiritual. Aquí no encaja un psicólogo cognitivo conductual. Mira para que se pueda entender mejor, todas las vivencias  y  sentimientos buenos y malos se viven y no se conceptúan. La amistad, el amor, la autoestima que son los pilares de nuestra vida tenemos que vivirla y no perder el tiempo en conceptualizaciones. Los conceptos ya lo sabemos, pero lo que no sabemos es cómo hacerlo y darle vida a todo ello. Solo “VIVE Y SE FELIZ”
-       Entonces, hay forma de hacerlo. Es decir formas de ser feliz y no enfermarnos.
-       Te voy a dar algunas sugerencias, para empezar.

            Hay algunos pasos que recomiendo seguir para no enfermar:
Primer paso: Hablar de nuestros sentimientos
                     “…cuando escondemos y/o reprimimos nuestras emociones y sentimientos,   terminamos finalmente enfermándonos. La mente sufre y el cuerpo se queja”. Y cuando el cuerpo se queja lo hace a través de: gastritis,  úlceras, dolores lumbares, dolor en la columna.   Con el  tiempo la represión de los sentimientos degeneran hasta en el cáncer.  Entonces es bueno  sincerarte, confidenciar,  compartir nuestra intimidad, nuestros “secretos”, nuestros errores.  ¡el diálogo, el hablar,  la palabra es un poderoso remedio y una excelente terapia..¡. el hablar de por si  ya es catártico y terapéutico.

   Segundo paso:   hay que aprender a tomar decisiones
             
                 “….cuando una persona es indecisa permanece siempre  en duda, en la ansiedad, en la angustia. La indecisión acumula problemas, preocupaciones, agresiones. La historia humana es hecha de decisiones. Para decidir se precisa saber renunciar, saber perder ventajas y valores para ganar otros.  Las personas indecisas son víctimas de dolencias nerviosas, gástricas y problemas de  la piel.  En una ocasión, una mujer me dijo: “yo prefiero saber que mi esposo me es infiel para tomar una decisión a estar siempre torturándome en la duda y no saber qué hacer”

     Tercer paso:  hay que aprender a buscar soluciones.
       
                “…la gran mayoría de las personas son negativas y en vez de conseguir soluciones aumentan los mismos.   Prefieren la lamentación, la murmuración, el pesimismo. Ante esto es mejor  encender un fósforo  que lamentar la oscuridad. Recordemos que una abeja es pequeña,  pero produce lo más dulce que existe. Somos lo que pensamos. El pensamiento negativo genera energía negativa que se transforma en enfermedad. 

     Cuarto paso. No vivas nunca de apariencias.
             
               “…. Quien esconde la realidad finge,  hace poses, quiere siempre dar la impresión de estar bien,  quiere mostrarse perfecto, bonachón, etc.,  está acumulando toneladas de peso…..se convierte finalmente en una estatua de bronce con pies de barro. Nada peor para la salud que vivir de apariencias y fachadas.  Su destino es la farmacia, el hospital y el dolor.

       Quinto paso.   Siempre acéptate tal cual eres.
      
          “….cuando uno se rechaza a sí mismo, reduce su autoestima y lo hace ser ajeno a sí mismo. Ser uno mismo es el núcleo de una vida saludable. Quienes no se aceptan a sí mismos son envidiosos, celosos, imitadores,  destructivos y siempre se comparan con los demás. Aceptarse, aceptar ser aceptado, aceptar las críticas es sabiduría, buen sentido y terapia.

       Sexto paso:  confía en ti y en los demás.
       
       “…quien no confía no se comunica, no se abre, no se relaciona, no crea relaciones estables y profundas, no sabe hacer amistades verdaderas. Sin confianza no hay relacionamiento. La desconfianza es falta de fe en sí y en los demás.  Confía siempre hasta que te demuestren lo contrario.

        Séptimo :  siempre sonríe y no vivas triste.
                   
               “….el buen humor, la risa, el reposo,  la alegría recuperan la salud y traen larga vida.  La persona alegre tiene el don de alegrar el ambiente donde vive. “el buen humor nos salva de la mano del doctor”. La alegría es salud y terapia. La risa fortalece el sistema inmune y nos ayuda a superar  las enfermedades.

                 Hace poco  leí un artículo interesante escrita por el Dr. Richard Schulse y  que es determinante respecto a todo lo mencionado líneas arriba: “El pensamiento es el que determina  su estilo y forma de vida”. Alli se enfatiza que el enemigo más temido para el organismo no son los microbios sino el pensamiento y las palabras de cada día.  El cerebro trabaj constantemente, todos los  días del año y a toda hora, no cierra por fiesta ni toma vacaciones.
     
            De entrada es la computadora que dirige el organismo,  y regula prácticamente  cada una de las funciones del metabolismo y su equilibrio químico.
           
               Desde el sistema nervioso, hasta la actividad sexual pasando por miles de actividades más de lo que el lector no tiene ni idea,  el cerebro es el que manda, y está constantemente creando, generando, regulando, equilibrando y manteniendo todo el organismo a cada momento del día.
              
              La ciencia ha descubierto que cuando se tiene u  pensamiento  el cerebro produce sustancias que abren lo que se podría llamar una ventana.

     Cuando el pensamiento concluye,  la ventana  se cierra.  Por ejemplo, cuando ve  a la persona de sus sueños y siente amor,  esa sensación  terrible quie le recorre el cuerpo no es otra cosa que  una sustancia química. Cuando se excita sexualmente se debe a que el cuerpo ha liberado otra sustancia química, y cuando ese desgraciado  que se burlo de ti y te abandono se te cruza de pronto, quisieras tener un arma láser y desintegrarlo, esa ira que se siente, ese acido corrosivo que aparece en el sistema circulatorio o el estómago, esa sensación es otra sustancia segregada por el cerebro y se llama NEUROPEPTIDO.
             
              Cuando se tiene un pensamiento, el cerebro produce sustancias que afectan  a la persona, y lo que éste siente es la  producción  y asimilación de  esos neuropeptidos.
  
              Y la cosa se pone más interesante. Lo  que se ha descubierto fue que en la membrana de cada uno de los linfocitos que defienden el cuerpo de bacterias, virus, hongos parásitos y el cáncer – de hecho, de  toda enfermedad-  hay un punto  concreto de carga que recibe los neuropeptidos.
       Usted se preguntará:
   ¿qué le importa al sistema inmunológico lo que se piensa, por qué  se da tanta importancia a los pensamientos?
¿es que  no tiene suficiente  con tantos microbios  como hay presentes en el ambiente y  la proliferación exponencial del cáncer?
¿ le es indispensable entrometerse en  nuestra vida y monitorear las conversaciones privadas que  sostenemos con nosotros mismos?
    Eso no es todo.  Ya hemos visto que el sistema inmune se pasa el tiempo escuchando nuestros monólogos interiores,  mientras que ninguna célula, ni órgano, ni ningún otro aparato del organismo monitorea a otro sino está preparado para responder a la información que obtiene.
     El sistema inmune no sólo escucha,  sino que reacciona al diálogo emocional.
           Es  esto lo que afirma  la ciencia médica:  que las células que defienden  el organismo tiene puntos concretos de recepción de nueropeptidos, las sustancias que produce el cerebro con cada pensamiento.
          Y la respuesta de esas células a los gérmenes patógenos varia dependiendo de que se fortalezca, se debilite o deje de funcionar totalmente a causa de esas sustancias.
            Por tanto, las  respuestas del sistema inmune está condicionada por  los pensamientos.
    Todo lo que hacemos  tiene consecuencias físicas, y por lo que se ve también lo que pensamos.
   Así que,……. Piensa positivamente y serás feliz.  

   Entonces el asiduo y curioso interlocutor  afirmó
-       interesante propuesta para ser feliz. Asimismo, interesante artículo. En conclusión para ser feliz sólo tengo que pensar en ser feliz.
-       No tanto así de literal tiene que ser la cosa- le respondí- recuerda que tienes que poner en práctica lo que piensas. Brinda amor a alguien para que te devuelva amor, sé amigo de los demás para que te demuestren su amistad. Nunca pienses mal de alguien. Si él quiere comportarse así es su problema, pero no lo hagas tú.
concluí.
   - sabias que el amor y la risa son potentes “afrodisíacos de vida”.
-  no entiendo- dijo confundido mi interlocutor.
-  claro si aplicamos la misma lógica. El amor, la alegría y la risa son sinónimos de larga vida. El amor es un nutriente de efectos terapéuticos mas eficaces que existe, más que las vitaminas, lo minerales, las enzimas, los jugos naturales y las hierbas medicinales.
    
         En conclusión, si quieres hacer feliz a quien amas y darle larga vida, como a tu esposa, tus hijos y demás,  entonces sólo ámalos y hazlos siempre sonreír.
Un poco más curioso mi interlocutor pregunta.
-       ¿y esto tiene que ver con ser feliz también?
-       Por supuesto le respondí- enfáticamente y proseguí.
-  Sabias  tú que uno de los  cursos más concurridos en la Universidad de Harvard  y que  está sumamente  copado está  basado en la Psicología positivista y que a su vez coge en parte algo de la filosofía de Patch Adams, el médico norteamericano  que ha instituido hospitales “de la risa”. Este taller se llama  “Mayor Felicidad”.   Este taller es dirigido por  Tal Ben Shabar.   Éste último, plantea que la vida es similar a una empresa. Una empresa tiene  ganancias, costos y tendrá utilidad en la medida en que sus ganancias sean mayores que sus costos. En la vida diaria, nuestros costos son nuestras emociones y pensamientos negativos, y nuestras ganancias, nuestros pensamientos y emociones positivas. Si en nuestra vida tenemos en balance más pensamientos y emociones positivas, la empresa de nuestra vida está logrando utilidades. Una persona con una depresión prolongada, sería como una persona quebrada. Entonces, hay que analizar cómo está nuestra vida en  utilidades de felicidad.  La gente todavía sigue pensando  que es más feliz mientras más dinero tenga y por tanto podrá comprar automóviles o el anhelado televisor plasma. Nada es más falso que creer éstos. El comprar cosas solo nos  da un  placer temporal; no nos da una felicidad duradera. Es verdad  que el dinero tiene el poder de facilitarnos las cosas y el bienestar  personal y familiar, pero no garantiza la felicidad. De hecho la felicidad no radica allí, asevera Shadar. Tenemos que tener metas que contribuyan a que seamos felices y éstas tienen que tener un significado para nosotros y nos hagan crecer como personas y al hacerlo  nos den una sensación de conexión con los demás (sentir que estamos haciendo crecer al otro es importante). Aunque parezca paradójico, las metas que tienen que ver con el dinero, la popularidad personal,  el desarrollo sólo del ego: imagen o apariencia no nos dará felicidad. Una meta egoísta nos puede dar una sensación de placer temporal, pero una meta trascendente nos da mucha satisfacción y aumenta nuestra felicidad. ¿Cómo son sus metas? ¿Egoístas o trascendentes?. Siempre la sociedad nos ha inculcado que "lo único que cuenta en la vida es lo que puedes contar", pero, contrariamente a esta afirmación, la misma vida nos demuestra que no es así. Asimismo,  se pudo observar  a la gente que trabaja. Cualquiera sea el trabajo  al que te dediques lo importante es cómo tú lo percibes y como te sientes haciendo dicho trabajo. Por un lado están los frustrados y aburridos en el trabajo y los que trabajan motivados. Unos empleados que trabajan en limpieza en un hospital, y que estaban motivados haciéndolo,  se sentían felices sabiendo que contribuían  en el bienestar de los pacientes. Interactuaban muy bien con los médicos y  enfermeras y de forma creativa. Éstos veían su trabajo más allá de la sola limpieza y no veían su  trabajo monótono  y aburrido.
              Finalmente,  se recomienda que cada día hagamos un mayor esfuerzo por lograr un balance azul y positivo en nuestra cuenta de felicidad. No sólo nuestro cuerpo nos lo va a agradecer.  La buena “vibra” trae salud, y al estar más positivos atraeremos  mayor bienestar a nuestras vidas.



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